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Etiquetas nutrimentales

 

 

Ultimamente está muy de moda el tema de leer etiquetas, lo escuchamos en la radio, se están promoviendo leyes para fomentarlas y hasta existe un etiquetado frontal obligatorio que nos ayuda a realizar más fácilmente dicha lectura.

 

En mi opinión, lo anterior es un paso muy valioso hacia estar más informados como consumidores sobre los alimentos que entran en nuestro cuerpo, peeeero también pienso que nos está faltando algo sumamente importante en el tema de lecturas de etiquetas.

 

Todos nos hablan de números: ¿cuántas calorías?, ¿cuántas grasas?, ¿cuánta azúcar?

 

¿Son estos números importantes para nosotros? Claro, el tema de moderación en cuanto a cantidades es una parte fundamental, y aquí viene de nuevo el pero, ¿qué esconden estos números?

 

Aunque es importante enfocarnos en cuánto nos puede aportar un producto, creo que estamos dejando atrás el QUÉ nos aporta realmente. Esa lista de ingredientes que  viene en letras enanas en la parte de atrás, que pocos vemos y que menos entendemos nos lleva a consumir cierto tipo de productos que son «bajos en calorías,» «sin azúcar,» o «0% grasas» pero altos en jarabe de maíz de alta fructosa, grasas trans, colorantes, conservadores y toda clase de sustancias químicas que ni te  imaginas.

 

¡Qué complicación! ¿Cómo voy a estar leyendo esa larguísima lista de ingredientes que ni siquiera entiendo? ¿cómo se que ingredientes son buenos y cuáles no?

 

De cierta manera estas preguntas son claves para saber si un producto es o no de buena calidad más allá de las calorías y es mucho más simple de lo que te puedes imaginar.

 

Para esto te comparto algunas de las reglas del libro  «Saber comer» del autor Michael Pollan, en su manual nos habla de cómo podemos elegir lo que comemos de manera sencilla, en un mundo en el que la mercadotecnia nos ataca por todos lados con promesas de mejorar nuestra salud, bajar de peso y bueno hasta salvarnos la vida.

 

«En nuestros tiempos comer se ha vuelto complicado» y si, así es.

 

Lo esencial del libro se resume en esta sencilla frase:

 

«Come alimentos. No demasiados. Sobretodo plantas»

Saber comer

Este libro tiene 64 reglas sumamente sencillas para escoger nuestros alimentos. En este artículo te voy a compartir solo algunas que pueden ser de utilidad a la hora de leer etiquetas, aunque te recomiendo ampliamente leerlo completo si tienes curiosidad.

 

1.Evita productos que tengan ingredientes que no estarían en tu alacena.

 

2. Evita cualquier producto que contenga jarabe de maíz de alta fructosa.

 

3. Evita productos que contengan alguna forma de azúcar dentro de sus primeros 3 ingredientes (es súper importante tomar en cuenta que la lista de ingredientes va en orden descendente del ingrediente que más tiene el producto como primer ingrediente al que menos tiene como último ingrediente. Si uno de los primeros tres es azúcar ¡Bye!). Conoce la infinidad de nombres con los que esconden el azúcar en las etiquetas de alimentos (56 nombres del azúcar).

 

4. Una de mis favoritas: evita productos que tengan más de 5 ingredientes (pueden existir excepciones, pero no es lo común), normalmente una larga lista de ingredientes es un foco rojo que debe llamar tu atención.

 

5. Evita productos con anuncios de salud. Desconfía de afirmaciones como: bueno para el corazón, ayuda a la digestión, disminuye el colesterol.

 

6. Evita productos con leyendas como «light,» «bajo en grasa,» «0% grasa.» La mayoría de las veces al reducir la grasa de los productos la reemplazan con carbohidratos de mala calidad que tienen peores consecuencias que la grasa original de cualquier alimento.

 

7. Evita productos que pretenden ser algo que no son. El mejor ejemplo: la margarina, como sustituto de la mantequilla o quesos crema que no tienen ni crema ni queso, si el Philadelphia.

 

8. Evita alimentos que se anuncien en la tele. Si tienen que hacer tanto esfuerzo para convencerte de comerlo algo raro hay ¿no crees?

 

9. Consume alimentos que se echen a perder. Algo que me encanta decirle a mis pacientes: si ni las bacterias se lo quieren comer, será por algo ¿o no?

 

10. Elige alimentos que puedas imaginarte crudos o en la naturaleza. Lee los ingredientes de un pan Bimbo o unas barritas Marinela y dime si te los puedes imaginar creciendo en un árbol.

 

11. Huye del supermercado siempre que puedas. No encontrarás jarabe de maíz de alta fructosa, grasas trans o colorantes en los alimentos de tu mercadito o tianguis más cercano.

 

Tip: échale un ojo a está página ¡soy fan! El Poder del Consumidor es una asociación civil que analiza a profundidad prácticamente todos los productos del mercado tomando en cuenta sus ingredientes con explicaciones sencillas y gráficas.

 

Radiografías

 

En resumen:

 

una nueva forma de leer etiquetas

 

¿Cómo ves? Más fácil de lo que parece ¿no?

 

Comparte tus dudas y opiniones, estaré feliz de estar en contacto contigo.