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¿Es la fuerza de voluntad la solución para mantener a raya los antojos y poder escapar de las tentaciones dulces?

La fuerza de voluntad es mucho menos importante de lo que tu piensas.

Muchas personas tienen la idea de que la fuerza de voluntad es lo que los hará por fin lograr bajar de peso. Sin embargo, la fuerza de voluntad no funciona para resistir los alimentos deliciosos y altos en azúcar por mucho tiempo.

La fuerza de voluntad es una buena herramienta cuando se utiliza para lograr metas a corto o mediano plazo, pero no es efectiva para conseguir nuestros objetivos a largo plazo.

Una meta a corto plazo puede durar desde unas horas hasta días o incluso meses, e incluye tareas como cocinar una receta complicada o terminar un reporte que te daba flojera hacer.

Las metas a largo plazo, por otro lado, incluyen acciones repetitivas a lo largo de los años. Así que usar la fuerza de voluntad para resistir continuamente los antojos no es efectivo, ya que es posible que tu fuerza de voluntad se haya acabado antes de lograr tus objetivos de bajar de peso.

 

En resumen, la fuerza de voluntad es un recurso que se gasta, y una vez que te acabas tu reserva, necesitas tiempo para recargarla.

Utilizar tu fuerza de voluntad para ir al gimnasio, por ejemplo, hará que tengas menos cuando llegues a casa y te enfrentes cara a cara con un pastel de chocolate.

La fuerza de voluntad tiene diferentes niveles de eficacia dependiendo de la actividad. Pero varios estudios arrojan que es menos efectiva para tomar decisiones acerca de la comida.

Por otro lado, la fuerza de voluntad si puede ser efectiva para regular comportamientos automáticos, también conocidos como hábitos.  

Por lo que es mucho más efectivo utilizar la fuerza de voluntad para crear buenos hábitos alrededor de la comida que para luchar contra los antojos.

Se trata de que los buenos hábitos, poco a poco, desplacen a los malos.

Elimina los malos hábitos y forma hábitos positivos para una vida más saludable.

Hacer algo una y otra vez hace que se vuelva automático, un hábito.

Este tipo de hábitos puede ser de gran ayuda cuando lo aplicas para mirar automáticamente a ambos lados de la calle antes de cruzar, pero puede ser algo negativo si se vuelve un hábito comer helado cada vez que estás triste.

En lugar de usar tu fuerza de voluntad, cultiva hábitos para mantener una vida sana.

Casi la mitad de las cosas que hacemos en el día son hábitos automáticos (desayunar, lavarte los dientes, agarrar las llaves antes de salir de casa, etc.). Mientras más repites una acción, más difícil se hace no continuarla. Si construyes hábitos positivos, puedes usar tu fuerza de voluntad para otro tipo de cosas.

¿Cuánto tiempo se tarda en establecer un hábito?

Muchas veces dicen que 21 días, pero hay que tomar en cuenta que ese es el tiempo mínimo. El tiempo puede variar dependiendo de cada persona y situación, pero en promedio, lleva unos dos meses lograr que una acción se convierta en hábito.

Hay pasos específicos que puedes tomar para asegurarte de formar hábitos de manera exitosa.

Primero, asegúrate de que tu meta sea realista. Ponerte mentas poco realistas solo hará que te sientas frustrada al no lograrlo y quieras dejarlo del todo. En lugar de ponerte como meta correr 1 hora 5 veces por semana; empieza caminando 15 minutos 3 veces por semana.

Segundo, se consistente. Saltarte un día no tiene por qué ser un desastre, pero perder una semana puede hacer que te desvíes de tu camino. Una buena idea para mantener una rutina es llevar un registro de los días que has cumplido tu meta.

Tercero, recuerda que es más fácil romper malos hábitos reemplazándolos con hábitos positivos. Todos los hábitos conllevan hacer algo, así que no puedes remplazarlos sin realizar otra acción en su lugar.

Por ejemplo, si te encanta comer unas papas como snack de media tarde, será mucho más fácil reemplazarlas con un alimento saludable (zanahorias con chile) que dejar de comer algo a esa hora.

Lo tienes que saber, cultivar nuevos hábitos es un proceso que lleva tiempo. Los cambios reales no ocurren de la noche a la mañana.

La paciencia y la constancia son indispensables para hacer cambios verdaderos y sostenibles que te ayudarán a vivir de mejor manera y a sentirte satisfecha con los objetivos que consigas.

Recuerda: cuando cambias tus hábitos, cambias tu vida.

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Fuentes:

Why diets make us fat? Sandra Aamodt