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Si has estado conmigo en consulta, es muy probable que haya hablado contigo de uno de los ingredientes más dañinos que hay en los productos industrializados, el JARABE DE MAÍZ DE ALTA FRUCTOSA. Uno de los principales culpables del problema de obesidad y diabetes en nuestro país. Y lo peor es que está en todos lados.

 

 

Jarabe de maíz de alta fructosa

 

 

¿Qué es el jarabe de maíz de alta fructosa?

 

El jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF) es un endulzante líquido hecho a partir de maíz, diseñado como una alternativa a la sacarosa (azúcar de mesa).

 

El JMAF es una alternativa atractiva para las empresas de alimentos por su forma líquida y estabilidad en alimentos y bebidas. Además, al ser derivado del maíz su producción es bastante barata.

 

 

¿Cómo metaboliza nuestro cuerpo la fructosa?

 

A diferencia de la glucosa (azúcar común), la fructosa se convierte en grasa por medio del hígado, llevando a un aumento en la concentración de grasa en el cuerpo.

 

Un consumo prolongado y excesivo de fructosa aumenta las grasas en sangre como colesterol y triglicéridos. Además, disminuye el colesterol HDL (“colesterol bueno”).

 

El consumo de fructosa contribuye a la acumulación de depósitos de grasa en el hígado (hígado graso) e incrementa el engrosamiento de las paredes de nuestros vasos sanguíneos, el antecedente principal de infartos.

 

 

7 peligros de consumir JMAF:

 

  1. Ganancia de peso

A pesar de que, como sabemos, todos los tipos de azúcar nos hacen ganar peso. Un estudio realizado en la Universidad de Princeton determinó que el JMAF causa mayor ganancia de peso que el azúcar.

 

  1. Cáncer

La American Association for Cancer Research relacionó el consumo de JMAF con el crecimiento de células cancerígenas, específicamente en cáncer de páncreas.

 

  1. Hígado graso

Cuando consumes JMAF, la fructosa entra en la sangre y viaja directamente al hígado produciendo que éste la acumule en forma de grasa. Su consumo frecuente y en exceso puede llevar a desarrollar hígado graso. El hígado graso se ha relacionado con el desarrollo de problemas como obesidad, prediabetes y diabetes.

 

  1. Colesterol y triglicéridos

El consumo de JMAF se relaciona con un aumento en los niveles tanto de colesterol como de triglicéridos.

 

  1. Diabetes

Un consumo elevado de fructosa se ha relacionado directamente con el desarrollo de diabetes, especialmente el consumo de JMAF. Dicho consumo aumenta la acumulación de grasa visceral, lo cual afecta los niveles de colesterol y triglicéridos y disminuye la sensibilidad de la insulina. Todos estos efectos han sido relacionados con el desarrollo de diabetes y enfermedades cardiovasculares.

 

  1. Hipertensión

Estudios demuestran que los niveles de presión arterial (sistólica) son más elevados en personas que consumen JMAF. Consumir 60 gramos de fructosa al día puede aumentar la presión arterial debido a que aumenta la absorción de sodio en el intestino.

 

  1. Enfermedades cardiovasculares

Todos los efectos derivados del consumo de JMAF (presión elevada, aumento en colesterol y triglicéridos, resistencia a la insulina e hígado graso) son parte del llamado síndrome metabólico, que aumenta el riesgo de presentar enfermedades coronarias e infartos.

 

 

 

Peligros del jarabe de maíz de alta fructosa

 

 

¿Dónde lo encuentro?

 

Es muy probable que hayas consumido JMAF en algún punto de tu vida, lo sepas o no. Incluso es probable que lo consumas en este momento de manera regular. Es difícil escapar a este ingrediente que se encuentra en todo tipo de alimentos procesados desde cereales de caja, galletas, productos horneados, pan de caja, jugos, refrescos, etc.

 

 

 

Alimentos que contienen jarabe de maíz de alta fructosa

 

 

¿Qué pasa con la fructosa de la fruta?

 

Solo la fructosa industrial, y NO la fructosa de las frutas, ha sido asociada con deterioro en la función hepática, hipertensión, problemas de colesterol y triglicéridos.

 

Al consumir frutas enteras, es casi imposible consumir fructosa suficiente para causar algún daño.

 

Las frutas están llenas de fibra y agua, por lo que su digestión hace que la fructosa llegue al hígado lentamente y en cantidades poco significativas.

 

Cuando la fructosa llega al hígado en grandes cantidades (como en el caso de refrescos o golosinas) las consecuencias pueden ser desastrosas. En cambio, pequeñas cantidades de fructosa (como una manzana, por ejemplo) pueden ser perfectamente manejadas por el hígado sin causar daño alguno.

 

La fruta es un alimento que nos da mucha saciedad por su alto contenido de fibra. Además de ser sumamente nutritiva por el aporte de vitaminas, minerales, antioxidantes y fitonutrimentos.

 

La mejor opción es consumir de 2 a 5 raciones diarias de fruta (dependiendo de tus características) y conseguir la mayor variedad posible para disfrutar de los beneficios que nos brinda cada una.

 

 

Conclusión

 

En nuestro país la regulación de este tipo de ingredientes es mínima, el JMAF, junto con las grasas trans se encuentran en la gran mayoría de productos ultraprocesados que el mexicano promedio incluye en su dieta todos los días.

 

En verdad, no se trata de volverte paranoico, solo quiero que hagas conciencia de los productos que escoges para ti y tu familia. La mercadotecnia está más fuerte que nunca y te venden muchas veces alimentos “saludables” que no lo son.

 

¿No te quieres equivocar al elegir?

La respuesta está en comprar alimentos en su forma más cercana a como los encontramos en la naturaleza: frutas y verduras frescas, granos enteros, semillas, etc.

 

Si vas a comprar productos empacados NO te dejes engañar por la información frontal. LEE cuidadosamente los ingredientes y escoge productos con la mínima cantidad de ingredientes, que no contengan ningún tipo de azúcar dentro de los primeros de la lista y que por supuesto dejen fuera el JMAF y los aceites vegetales hidrogenados.

 

Fuentes: