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Me gustaría dedicar este post, que es el primero del año, a cambiar un poco tu perspectiva en cuanto a la relación que tienes con la comida y con tu cuerpo. Y transmitirte lo importante que es aceptarte con todas tus cualidades pero también con todos tus defectos 😉

 

 

Empieza el año con una perspectiva diferente

 

 

Y sí, cada vez se vuelve más difícil aceptarnos y querenos como somos. Por un lado existe tanta presión por la sociedad para ser delgado y tener un cuerpo “perfecto”. Por otro lado el negocio de la “salud” se está volviendo cada vez más rentable y nos confunden con una infinidad de medicamentos, suplementos, productos y todo tipo de promesas.

 

Yo se que normalmente, lo primero que esperas de una nutrióloga es que se enfoque en los kilos, pero yo considero que hay que ir mucho más allá.

 

Somos mucho más que un montón de kilos y nuestra salud va más allá de un número. Por eso te digo, no busques un número exacto, sino un estado de bienestar, y ¿por qué no? de felicidad.

 

Pero ¿cómo voy a ser feliz si le tengo miedo a la comida, si me paso la vida limitándome o si me siento culpable cada vez que como algo que “no debo”?

 

Los alimentos pueden ser tus mejores aliados para lograr tus objetivos de salud, deja de tenerles miedo y empieza a disfrutarlos. La comida es una parte increíble de la vida, nos hace disfrutar, experimentar nuevas sensaciones y convivir con nuestros seres queridos. No debe estar para hacernos sufrir.

 

No te pongas a dieta, cambia tu perspectiva y dale a tu cuerpo alimentos reales que lo hagan sentir con energía, con salud y con amor.

 

Si me has leído a lo largo de este año, te darás cuenta que estoy totalmente a favor de cualquier tipo de alimiento real, alimentos que vienen de la tierra del mar o del aire, alimentos que nos nutren desde adentro y que nos garantizan un estado de salud y plenitud. Confía y disfruta de estos alimentos y cuidate de productos procesados de cualquier tipo (“incluso light”) que desgastan tu cuerpo llenándolo de azúcar, toxinas y otras sustancias que no lo dejan trabajar como debe para mantenerlo sano y feliz.

 

Olvídate de esa presión de bajar un kilo por semana y del terror a la báscula. No necesitas llegar a un número, necesitas sentirte bien y ser feliz.

 

Deja de hablarte con frases ofensivas e hirientes y deja de someter a tu cuerpo a presiones innecesarias que solo te hacen daño. Deja de sentirte culpable y juzgarte cada vez que comes algo que se te antoja.

 

Aprende de tus errores, caete mil veces y levantate las mismas mil veces. Se vale equivocarse, y lo mejor de los errores es que podemos aprender de ellos.

 

Aceptate como eres, aprende a querer tu cuerpo y reconoce todas las cosas grandiosas de las que eres capaz.

 

Este año quiérete, consiéntete y acéptate más 😉