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Muchos nos preguntamos, ¿porqué puede ser tan difícil llegar a un peso en el que me sienta bien y mantenerlo de una vez por todas?

No te voy a mentir, no es una cosa sencilla y requiere de un COMPROMISO REAL de todos lo días. Pero tampoco es una tarea imposible en lo más mínimo.

Ojo, no tiene absolutamente nada que ver con matarte de hambre, comer alimentos sosos y aburridos o sentirte limitada todo el tiempo.

Se trata de buscar un equilibrio en el que tengas una alimentación sana y deliciosa mientras vas perdiendo peso poco a poco hasta que te sientas bien en tu cuerpo.

Lo cierto es que tener un peso y una vida sana va más allá de los alimentos (que sí, son una parte importantísima).

El llegar a tener un estilo de vida con el que estés sana y contenta está muy relacionado con tu nivel de compromiso hacia ti misma, tu manejo de estrés y emociones, cómo ordenas tus prioridades en la vida y las creencias que tienes relacionadas con un peso saludable.

Creencias que no te permiten bajar de peso

1. Para bajar de peso tengo que matarme de hambre, mi alimentación debe ser monótona y tengo que dejar atrás todo lo que me gusta.

Ésta es una percepción súper común cuando se trata de perder peso. Mucha gente lo plantea como un sacrificio que tiene que hacer por cierto tiempo para alcanzar el peso deseado. Y la verdad es que debe ser todo lo contrario.

Si quieres llegar a un peso en el que te sientas contenta y estés saludable es importantísimo no hacer del proceso un martirio.

Pon de tu parte para cocinar alimentos nutritivos que te encanten, dedica tiempo a probar nuevas verduras con distintas preparaciones, aprende a apreciar el sabor de los alimentos reales y disfrútalos.

Y lo más importante, nunca, nunca, nunca te quedes con hambre. Eso es algo que simplemente no funciona.

«Cuando te quedas con hambre, es probable que acabes picando algo que no te conviene con tal de saciar tu apetito.»

En pocas palabras, si te quedas con hambre es que algo no está funcionando.

No se trata de consumir porciones restringidas, simplemente hay que escoger los alimentos adecuados y consumirlos en porciones que te hagan sentir satisfecha.

2. Lo he intentado tantas veces que estoy segura de que no lo voy a lograr.

Para describir esta creencia te voy a hablar de algo que se llama el Síndrome Del Espejo Retrovisor.

Dicho síndrome se trata precisamente de mirar hacia atrás y sacar conclusiones a futuro. Es creer que como no conseguiste algo en el pasado no lo conseguirás nunca, lo cual es totalmente falso.

Tu éxito no depende de tus fracasos anteriores. Incluso, dichos fracasos pueden ser un aprendizaje que te ayude a lograr lo que te propones.

La falta de confianza o el miedo al fracaso son situaciones muy comunes, pero si no las enfrentas no podrás lograr ese objetivo que tanto quieres.

“Cada día es una oportunidad para volver a empezar, no importa cuantas veces hayas fracasado, siempre que estés dispuesta a seguir adelante”

3. No tengo tiempo.

«No tengo tiempo de comprar mis alimentos, no tengo tiempo de cocinar, no tengo tiempo de hacer ejercicio, no tengo tiempo de dormir, no tengo tiempo casi ni de respirar.»

¿Te suenan estas frases? ¿Las has usado alguna vez?

Todas vivimos una vida ocupada, muchas por el trabajo, por la familia o por la situación que puedas pensar.

Pero también, todas tenemos las mismas 24 horas, y lo que tenemos que decidir es cómo queremos utilizarlas.

Déjame decirte que la frase “no tengo tiempo” lo único que hace es quitarte poder. Te hace creer que el tiempo es un ente que no depende de ti y que por lo tanto, no puedes cambiar, cuando es todo lo contrario.

Para empezar, es importante cambiar la forma en la que te refieres al tiempo, ya que la mayoría de las veces no es una cuestión de tiempo sino de prioridades (cómo utilizas tu tiempo).

Antes de utilizar la frase no tengo tiempo, reflexiona si realmente es que no lo tienes o que simplemente equis cuestión no es una prioridad para ti en ese momento.

«No tengo tiempo de hacer ejercicio vs no quiero hacer ejercicio ahora, tengo cosas más importantes que hacer».

Es totalmente válido que no quieras hacer algo o que tengas diferentes prioridades, lo que no se vale es echarle la culpa al tiempo.

«Cuando culpas al tiempo de no hacer las cosas, estás diciendo que no depende de ti y que no lo puedes cambiar».

Sin embargo, cuando aceptas que no haces algo simplemente porque no quieres o porque no es tu prioridad en ese momento, estás dejando una puerta abierta y diciendo “no quiero hacerlo ahora, pero cuando quiera lo voy a hacer”, esto si depende de ti.

4. Necesito hacer todo perfecto. 

Típico, empiezas el primer día con una nueva rutina de alimentación, estás totalmente motivada, te organizas perfecto, incluso estás dispuesta a no salir de casa para seguir toda tu alimentación al pie de la letra.

Pero llega un momento en que algo falla, se te cruza un antojo o no pudiste preparar la comida para ese día y tuviste que comer en la calle.

Se te cae el mundo, acabas de romper tu círculo de perfección, todo lo que hiciste durante una semana perfecta ya no sirve para nada. ¿De verdad?

Es precisamente este tipo de pensamiento el que te lleva abandonar tu objetivo y fracasar.

No necesitas ser perfecta, pero lo que si necesitas es darte la oportunidad de equivocarte y volver a empezar.

Cada tropiezo que se cruce en tu camino tiene dos caras, puedes verlo como un fracaso y una razón para abandonar o puedes verlo como un aprendizaje para aplicar en siguientes ocasiones.

Todo es acerca de tu percepción, cómo decides ver las cosas. ¿Todo es blanco o negro? ¿o puedes empezar a poner colores a tu vida?

5. Es culpa de los demás.

Muchas veces es muy cómodo poner la responsabilidad de nuestras acciones en los demás y echarles la culpa de nuestros fracasos.

«Es que mi marido me trae pan dulce y no puedo decirle que no; es que mi suegra me compró el refresco y me lo tengo que tomar; es que mi jefe me trajo la dona y no la puedo rechazar».

Se que la situación puede ser complicada, y probablemente no se resuelva de la noche a la mañana, pero es algo en lo que definitivamente tienes que empezar a trabajar si quieres lograr llegar al peso que quieres o, en general, cualquier objetivo que tengas en la vida.

No se trata de lo que pueda ofrecerte el mundo exterior, se trata de lo que TÚ decidas aceptar.

Yo no te digo en ningún momento que no te comas cualquier cosa que se te antoje, pero si lo haces, asume tu responsabilidad.

Si de verdad no quieres comer algo, no lo hagas, es momento de empezar poner límites y aprender a decir que no a cosas que sabes que no te hacen sentir bien, y no me refiero solo a la comida 😉

6. Quiero bajar 15 kilos en un mes.

En este punto me refiero a las expectativas poco realistas y cómo pueden afectar tu desempeño a lo largo del proceso. El tener expectativas demasiado ambiciosas puede llevarte a la frustración, en caso de que no se cumplan.

Como siempre les digo a mis pacientes, no buscamos un número, sino un estado de bienestar, un peso en el que te sientas a gusto, feliz y segura de ti misma. El tiempo para alcanzarlo depende de ti, de tu compromiso, pero también de cómo funciona tu cuerpo.

«La paciencia es sumamente importante, no podemos pretender que nuestro cuerpo arregle en poco tiempo algo que nosotras mismas venimos descomponiendo desde hace años».

La prisa excesiva por llegar a cierto peso, es algo que puede sabotear tu objetivo y la frustración de no cumplir tus expectativas puede tentarte a abandonar.

Está muy claro que lo que quieres es perder peso, pero recuerda que es un proceso al que tu cuerpo se puede adaptar poco a poco y no algo que se consigue de la noche a la mañana. La  paciencia y la constancia son la clave. ¡No rendirse nunca!

7. Me mato para acabar esta dieta y cuando llegue a mi peso vuelvo a comer como antes.

La pérdida de peso es un proceso cíclico y no lineal. Con esto quiero decir que no sirve de nada someter a tu cuerpo a dietas restrictivas que te harán perder peso para después volver a los mismos hábitos del principio.

«Cada gramo de peso que pierdas debe ir acompañado de un aprendizaje o un cambio a largo plazo, de otra manera será un gramo que volverás a recuperar».

El proceso de pérdida de peso tiene que ser un proceso de cambio y de aprendizaje, no se trata de matarte de hambre unas cuantas semanas para después regresar a esos hábitos que tanto lastimaban a tu cuerpo.

Cuando tomes la decisión consciente de todo lo que implica bajar de peso para siempre y te comprometas con ello te olvidarás de dietas locas y aprenderás a valorar la comida que realmente nutre a tu cuerpo, que además es deliciosa.

El mensaje que quiero dejarte con este artículo es que alcanzar el peso que quieres va mucho más allá de vivir saltando de dieta en dieta o de exigirle a tu cuerpo más de lo que puede hacer.

Para llegar a un peso saludable es indispensable valorar a tu cuerpo y todo lo que hace por ti, dejar fuera palabras o expresiones hirientes hacia ti misma y tener el compromiso y la paciencia necesaria para lograrlo.

¿Te identificas con alguna de estas creencias? ¿Conoces alguna otra creencia que pueda impedirte llegar al peso que quieres?

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